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Cáncer de mama: conocer, consultar y controlar

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Y hay un dato importante: la mayoría de las mujeres que desarrollan cáncer de mama no tienen antecedentes familiares conocidos de la enfermedad. Por eso, no tener casos en la familia no significa que los controles no sean necesarios.
Tres acciones pueden ayudarnos a poner el cuidado en práctica: conocer, consultar y controlar.
Conocer y observar
Conocer las propias mamas permite advertir cambios y realizar una consulta cuando algo llama la atención.
Algunas señales que requieren evaluación profesional son:
- aparición de un bulto o engrosamiento en la mama;
- cambios en el tamaño o la forma;
- alteraciones en la piel;
- cambios o retracción del pezón;
- secreciones anormales.
La presencia de alguno de estos cambios no significa necesariamente que se trate de cáncer, pero sí es motivo para realizar una consulta.
Es importante tener en cuenta que el autoexamen no reemplaza el control mamario en consultorio con un profesional de la salud.
Consulta y controles
Ante cualquier cambio inusual, es importante no postergar la consulta.
También es fundamental conversar con el profesional sobre los antecedentes personales y familiares, ya que pueden modificar la indicación o frecuencia de los estudios.
No hace falta esperar a tener síntomas para realizar los controles correspondientes.
Mamografía
La mamografía permite detectar lesiones muy pequeñas, incluso antes de que sean palpables o produzcan síntomas, y es una herramienta fundamental para la detección temprana.
A partir de los 40 años se recomienda realizar una mamografía por año, o desde la edad que indique el profesional de la salud. También podrá solicitar estudios adicionales, en caso de ser necesario.
Cuando existen antecedentes familiares de cáncer de mama u otros factores que pueden aumentar el riesgo, los controles pueden comenzar antes y deben definirse de manera individual con el profesional.
La edad, los antecedentes personales y familiares de cada persona son importantes para establecer qué estudios realizar y con qué frecuencia.
Hábitos saludables
Mantener un estilo de vida saludable también puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Realizar actividad física regularmente, mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol, no fumar y sostener una alimentación equilibrada son hábitos que favorecen la salud en general.
Conocer nuestro cuerpo, consultar ante los cambios, realizar los controles indicados y sostener hábitos saludables son acciones importantes para cuidar nuestra salud.
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Fuentes:
Organización Mundial de la Salud (OMS) – Cáncer de mama
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/breast-cancer
Ministerio de Salud de la Nación – Cáncer de mama
https://www.argentina.gob.ar/node/498703
Sociedad Argentina de Mastología
https://www.samas.org.ar/