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Tu intestino habla de tu salud: cómo cuidar la microbiota y sentirte mejor

Durante años se pensó que el intestino solo intervenía en la digestión. Hoy la ciencia demuestra que allí habita un complejo ecosistema formado por billones de microorganismos —bacterias, hongos y virus beneficiosos— conocido como microbiota intestinal, que cumple funciones esenciales para la salud.
Además de colaborar en la digestión y favorecer la absorción de nutrientes, la microbiota participa en la producción de algunas vitaminas, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a protegernos de microorganismos que pueden causar enfermedades. También mantiene una comunicación permanente con el cerebro a través del llamado eje intestino-cerebro, por lo que influye en mucho más que la salud digestiva.
¿Qué puede alterar la microbiota?
La composición de la microbiota cambia a lo largo de la vida y puede verse afectada por distintos factores, entre ellos:
- Una alimentación rica en productos ultraprocesados y pobre en fibra.
- El uso inadecuado o excesivo de antibióticos.
- El estrés crónico.
- La falta de actividad física.
- Dormir pocas horas o tener un descanso de mala calidad.
- El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
Cuando este equilibrio se altera —situación conocida como disbiosis— pueden verse afectadas distintas funciones del organismo.
Mucho más que una buena digestión
Cada vez existen más estudios que demuestran que la microbiota intestinal influye en el bienestar general.
Uno de los aspectos más estudiados es su relación con el estado de ánimo. Aproximadamente el 90 % de la serotonina del organismo se produce en el intestino. Aunque esta sustancia cumple múltiples funciones y no toda llega al cerebro, existe una comunicación permanente entre ambos órganos, conocida como eje intestino-cerebro, que ayuda a explicar por qué la salud intestinal también influye en el bienestar emocional. La investigación continúa avanzando, pero la evidencia científica respalda la importancia de cuidar la salud intestinal como parte del bienestar integral.
Además, diversos estudios sugieren que las alteraciones de la microbiota podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, como la obesidad y la diabetes tipo 2. También cumple un papel fundamental en el sistema inmunológico, fortaleciendo la barrera intestinal y ayudando a impedir que microorganismos y sustancias potencialmente dañinas lleguen al torrente sanguíneo.
¿Cómo saber si algo no está bien?
Las alteraciones de la microbiota no siempre producen síntomas específicos, pero algunas señales pueden indicar que es momento de prestar atención:
- Distensión o inflamación abdominal frecuente.
- Exceso de gases.
- Cambios persistentes en el ritmo intestinal, como diarrea o constipación.
- Dolor o molestias digestivas recurrentes.
- Sensación de digestión pesada.
En algunas personas también pueden presentarse cansancio, dificultades para concentrarse o cambios en el estado de ánimo. Como estos síntomas pueden tener distintas causas, es importante consultar con un profesional para recibir una evaluación adecuada.
Probióticos y prebióticos: ¿cuál es la diferencia?
Aunque suelen mencionarse juntos, cumplen funciones diferentes.
Los probióticos son microorganismos vivos que, consumidos en cantidades adecuadas, aportan beneficios para la salud. Se encuentran naturalmente en alimentos fermentados como el yogur con cultivos vivos, el kéfir y algunos quesos.
Los prebióticos, en cambio, son el alimento de esas bacterias beneficiosas. Favorecen su crecimiento y ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota. Están presentes en alimentos como la cebolla, el ajo, las legumbres, los frutos secos, la avena y la banana madura.
Ninguno reemplaza una alimentación saludable. Su mayor beneficio se obtiene cuando forman parte de hábitos de vida equilibrados. En cuanto a los suplementos con probióticos, es recomendable consumirlos únicamente cuando sean indicados por un profesional de la salud.
Seis hábitos para cuidar tu microbiota
Pequeños cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia:
✔ Consumí más fibra. Incorporá diariamente frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
✔ Sumá alimentos fermentados. El yogur con cultivos vivos y el kéfir son buenas opciones para favorecer una microbiota saludable.
✔ Tomá suficiente agua. Una buena hidratación favorece el correcto funcionamiento del sistema digestivo.
✔ Mantenete en movimiento. La actividad física regular beneficia la salud intestinal y el bienestar general.
✔ Dormí bien. Un descanso adecuado ayuda a mantener el equilibrio del organismo.
✔ Evitá automedicarte. Los antibióticos deben utilizarse únicamente cuando sean indicados por un profesional de la salud.
¿Cuándo consultar?
Si las molestias digestivas persisten o aparecen con frecuencia, es recomendable consultar con un médico clínico o un gastroenterólogo. En algunos casos, el acompañamiento de un/a licenciado/a en Nutrición también puede ser de gran ayuda para incorporar hábitos alimentarios que favorezcan la salud digestiva.
Cada elección cotidiana cuenta
Una alimentación equilibrada, la actividad física, un buen descanso y el manejo del estrés ayudan a mantener una microbiota saludable y contribuyen al bienestar de todo el organismo.
Cuidar el intestino también es cuidar la salud presente y futura.
Fuentes consultadas
Fundación Favaloro. ¿Por qué la microbiota intestinal afecta el estado de ánimo?
https://www.fundacionfavaloro.org/por-que-la-microbiota-intestinal-afecta-el-estado-de-animo/
Harvard T.H. Chan School of Public Health. The Nutrition Source: The Microbiome.
https://nutritionsource.hsph.harvard.edu/microbiome/
Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).
World Gastroenterology Organisation (WGO).