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Actividad física: los beneficios en tu cuerpo y tu mente, incluso cuando no los notás

La actividad física es uno de los pilares fundamentales para cuidar la salud. Pero más allá de sus efectos visibles, moverse tiene un impacto profundo en el bienestar emocional, el descanso, el sistema inmune y la salud mental.
Te invitamos a conocer por qué incorporar movimiento en la rutina diaria puede marcar una gran diferencia, incluso con pequeños hábitos.
Moverse también ayuda a sentirnos mejor
La actividad física no solo ayuda a “bajar el estrés”. También cumple un rol clave en la regulación emocional.
Al movernos, el cuerpo libera neurotransmisores como serotonina y dopamina, vinculados al bienestar, y disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Esto se traduce en mayor claridad mental, mejor manejo de la ansiedad y una mayor capacidad para afrontar las situaciones cotidianas.
En este sentido, la psiquiatra Marian Rojas Estapé destaca que el movimiento es una herramienta clave para equilibrar el estado de ánimo y gestionar mejor el estrés diario.
Un hábito que también fortalece tus defensas
La actividad física regular contribuye a que el sistema inmune funcione de manera más eficiente.
Diversos estudios muestran que ayuda a reducir la inflamación y mejora la respuesta del organismo frente a infecciones. Además, es un factor clave en la prevención de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes y algunos tipos de cáncer.
De hecho, la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad, y se asocia a un aumento del riesgo entre un 20% y un 30% en comparación con las personas activas.
Dormir mejor, vivir mejor
El descanso es un pilar fundamental del bienestar, y el movimiento tiene un impacto directo en su calidad.
La actividad física favorece un sueño más profundo y reparador, ayuda a conciliar el sueño con mayor facilidad y contribuye a regular los ritmos biológicos. Dormir bien no solo mejora el estado de ánimo, sino también la energía y el rendimiento diario.
El impacto del movimiento en tu mente
El cerebro también se beneficia cuando el cuerpo se pone en acción.
La actividad física estimula la plasticidad cerebral, mejora la memoria y la concentración, y favorece la salud cognitiva a lo largo del tiempo. En niños y adolescentes, además, contribuye al desarrollo motor, cognitivo y al crecimiento saludable.
Un dato que invita a reflexionar
A pesar de todos estos beneficios, los niveles de actividad física siguen siendo bajos a nivel global.
Se estima que el 31% de los adultos y el 80% de los adolescentes no alcanzan las recomendaciones mínimas de actividad física, lo que representa un desafío importante para la salud pública.
No es necesario hacer grandes esfuerzos para obtener resultados. Una buena referencia es:
- Al menos 30 minutos por día, 5 veces por semana de actividad moderada (como caminar a paso ligero), o
- 25 minutos por día, 3 veces por semana de actividad más intensa
También podés empezar de a poco: incluso bloques de 10 a 15 minutos a lo largo del día suman y generan impacto.
La actividad física no tiene que ser perfecta ni exigente para ser efectiva. Caminar, usar la bicicleta, hacer pausas activas o elegir las escaleras son formas simples de incorporar movimiento en la rutina diaria.
Moverse es una decisión cotidiana que, con el tiempo, se transforma en salud.
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Fuentes
- Ministerio de Salud de la Nación Argentina: https://www.argentina.gob.ar/salud/actividad-fisica
- Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity
