Vida Saludable y Prevención

La importancia de los controles pediátricos para el bienestar infantil

La consulta pediátrica no debe estar reservada únicamente para cuando hay síntomas o enfermedades. Los controles de salud periódicos son una herramienta fundamental para prevenir, detectar y acompañar a tiempo cualquier situación que pueda afectar el bienestar físico, emocional o el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

Muchas veces, durante estos chequeos, el o la pediatra puede identificar signos que han pasado inadvertidos para las familias. Detectar a tiempo cualquier alteración permite intervenir precozmente y mejorar el pronóstico. Además, los controles regulares posibilitan un acompañamiento continuo del crecimiento y la crianza, en el marco del respeto por las costumbres y particularidades de cada familia.

¿Qué se evalúa en cada control?

Durante la consulta, se recaba información sobre la historia clínica personal y familiar, los hábitos diarios (alimentación, descanso, juego, actividad física) y la escolaridad, entre otros aspectos. Este espacio también permite asesorar a las familias, promoviendo prácticas saludables sin perder de vista su realidad y contexto cultural.

El examen físico completo incluye:

  • Evaluación del crecimiento y desarrollo.
  • Control del estado nutricional.
  • Revisión del calendario nacional de vacunación e indicación de las dosis faltantes, según la edad o condiciones de riesgo.

¿Con qué frecuencia deben hacerse los controles?

La periodicidad de los controles varía según la etapa del desarrollo y puede ajustarse según la situación particular de cada niño o niña. Estas son las recomendaciones generales del Ministerio de Salud de la Nación:

  • Consulta prenatal: ideal para que el pediatra conozca a la familia antes del nacimiento.
  • Durante el primer mes de vida:
    • 1º control: antes del alta del recién nacido.
    • 2º control: entre los 4 y 5 días de vida.
      3º control: entre los 7 y 14 días.
      4º control: al mes de vida.
  • De 0 a 12 meses: una vez por mes.
  • De 1 a 2 años: cada 3 meses.
  • De 2 a 3 años: cada 4 meses.
  • De 3 a 5 años: cada 6 meses.
  • Desde los 5 años hasta la pubertad: una vez al año.

Más allá de las edades recomendadas, el pediatra es quien podrá ajustar la frecuencia de visitas en función de los antecedentes, necesidades y características de cada paciente.

Un vínculo que protege

Los controles pediátricos son también una oportunidad para fortalecer el vínculo entre el equipo de salud, el niño y su familia, generando un espacio de confianza para acompañar la crianza, resolver dudas y promover un desarrollo integral.

Fuentes:

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