Vida Saludable y Prevención

El Parkinson y sus implicancias en la calidad de vida: ¿Qué debemos saber?

El Parkinson es una dolencia neurológica que produce alteraciones en los movimientos corporales junto con afecciones en la salud mental de las personas. Aunque aún no se conoce una causa específica de esta enfermedad, se sabe que tiene importante predisposición genética y existe consenso en que la contaminación atmosférica, los plaguicidas y los disolventes, aumentan el riesgo de padecerla.

Es importante destacar que si bien no existe aún la posibilidad de una resolución curativa, contamos desde los sistemas de salud, con diversas estrategias terapéuticas para reducir los síntomas, por lo que un diagnóstico precoz permite mejorar ostensiblemente la calidad de vida de quienes lo padecen.

Los primeros síntomas

El Parkinson suele afectar a personas mayores de edad, es más frecuente en hombres, y empeora con el tiempo. Reconocer los primeros síntomas representa un verdadero desafío para el equipo de salud, pues un diagnóstico temprano aumenta la esperanza y calidad de vida del paciente. Para una detección precoz se requiere de una detallada anamnesis y un completo examen neurológico. Los primeros síntomas en aparecer son el enlentecimiento en los movimientos (bradicinesia) y el temblor fino en manos o boca. Conforme avanza la enfermedad, los síntomas motores se hacen más evidentes y se suman las afecciones en la salud mental.

Los síntomas motores

El parkinson se presenta con 3 síntomas cardinales: temblor, bradicinesia y rigidez

El temblor es característicamente en reposo, es decir que se observa cuando los músculos están en ausencia de movimiento, relajados. Si bien al inicio es difícil su detección, progresa con el tiempo, comprometiendo los miembros, las manos, la mandíbula y lengua. Afecta entre el 80 y 100% de los pacientes en algún momento de la enfermedad y tiene un alto impacto psicológico y social.

La lentitud en los movimientos, también conocida cómo bradicinesia, es el síntoma más común, y aun así, es el más difícil de describir. Las personas suelen expresarlo inicialmente como cansancio, debilidad y falta de coordinación. Generalmente comienza con la pérdida de agilidad en las manos, demostrando dificultad en tareas como abrocharse un botón o atarse los cordones. Conforme progresa la enfermedad, la bradicinesia se manifiesta con dificultad para caminar o pararse, representando la mayor causa de discapacidad.

La rigidez es la resistencia a un movimiento pasivo alrededor de una articulación. Puede afectar a cualquier zona del cuerpo y puede agravar el dolor y la falta de movilidad.

A partir de estos 3 síntomas cardinales surgen nuevos problemas motores característicos del Parkinson, entre ellos se encuentran:  la hipomimia (expresión facial enmascarada), el deterioro del habla, la disfagia (dificultad para tragar), la postura encorvada, la marcha arrastrada con pasos cortos y el llamado congelamiento.

La afección en la esfera psíquica.

Los síntomas motores suelen ser los principales a tener en cuenta, y esto pone en riesgo la no detección de las alteraciones en la salud mental. El impacto psicoemocional del Parkinson es importante y debe jerarquizarse al momento de la estrategia terapéutica para lograr un abordaje integral.  Alrededor del 97% de los pacientes presentan este tipo de síntomas en algún momento de la enfermedad, como trastornos del ánimo, ansiedad o apatía, trastornos del sueño y fatiga, o incluso disfunción cognitiva y demencia precoz. La detección oportuna de los síntomas psicológicos y mentales permite instalar un tratamiento adecuado con alto impacto en la calidad de vida.

Avances de la medicina en los tratamientos para el Parkinson

Hoy existen una amplia gama de medicamentos destinados a mejorar los síntomas motores, la mayoría relacionados con la dopamina. Cada uno de ellos debe ajustarse al momento de la enfermedad y a las características de cada paciente. Asimismo, deberán abordarse los síntomas presentes en las esfera de la salud mental.

Es importante destacar que el abordaje terapéutico del Parkinson en la actualidad implica un arduo trabajo multidisciplinario del equipo de salud, donde deben integrarse neurólogos, clínicos, psiquiatras, psicólogos y terapias afines como terapia ocupacional, kinesiología, talleres, musicoterapia, entre otros.

El parkinson es una enfermedad que progresa en su afección física y psíquica, con alto impacto en la calidad de vida de las personas. Hoy existen diferentes estrategias de abordaje, por lo que un diagnóstico temprano es fundamental. Así, generar concientización sobre dicha enfermedad y las discapacidades que conlleva es importante para una mejor integración social y colectiva.   

Dr. Manuel Escudero
Médico Clínico
MN 101.067
Staff Planearte

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